Le Terroir de opoul

Sobre la llanura caliza donde los vientos soplan más de 250 días al año, nuestros predecesores priorizaron la garnacha blanca. Las viñas tienen más de 100 años, y su longevidad y la calidad de sus raíces demuestran que el instinto no les falló.

El terruño de Opoul

Geología y exposición son dos factores esenciales para comprender un terruño, al menos, si el objetivo es sacar de él un vino único, armonioso, que permita vivir una simple emoción o una experiencia existencial. Pero «la historia» de la viña es lo mismo. Ya que tuvimos la suerte de heredar viñas viejas, siempre tratamos de saber quién las plantó, con qué recursos técnicos, en qué época, por qué motivos y en qué contexto económico y cultural. La viña es una prolongación de una historia «familiar» que, sola, da las claves para comprender cada terruño y determina las acciones que hay que llevar a cabo. Al genotipo (suelo, subsuelo, preparación, calidad genética de la plantación) se añade el «fenotipo», conjunto de características adquiridas a causa del clima y la acción humana, tanto para bien como para mal. Solo integrando este concepto gestáltico de asociación entre un lugar, una planta y el hombre, es que el terruño cobra todo su sentido.

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